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_Game over_

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He vuelto a caer en las llamas infernales de la locura, De la demencia. He vuelto a caer en la inconsciencia, En el deseo, en el placer. He vuelto a caer en tus manos, Tan fuertes, tan cálidas; Agujas de plata rasgan mi garganta, Y se transforma en sollozos, Y tiemblan mis piernas cuan estás tú. Ha vuelto el deseo de ser prisionera, A un sentimiento, a una emoción. Intento dejarlo, pero no puedo, No me atrevo, no quiero, lo deseo. Siento el calor recorrer mi sangre, Siento como enceguece mi mente, Me vuelvo animal, Y desata tormentosas brisas de encanto y placer. Agonizo. Muero pensando en tu regreso, Tan deseado, tan esperado, tan enfermizo. Hilos fantasmales unen nuestras almas, Pero son incineradas por la cruda realidad. Te alejas sin el consentimiento de tu inconsciente. Me dejas en el abismo siniestro de la soledad. Aun espero.

_Marioneta_

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Alzas mis hilos con placer Sonríes maquiavélico, Te mofas de mis movimientos De mis lamentos De mis ilusiones De mis confusiones De mí. Alzas mis hilos con locura Gastas mi pintura Me vuelvo gris. Soy nada Cuando me sujetas, Cuando me azotas contra la pared, Cuando enredas mis brazos, Mis piernas o Tuerces mi cabeza Y no me quiebro. Y no me quiebro Y eso te duele. Y no me muero Y eso te destruye Y no dejo de existir Y eso te aniquila. ¡Detente! Déjame respirar Tranquilízate, No me maltrates más. Te prometo que desapareceré Y no dejaré huellas. Con pasos oscilantes Y cuerpo desarmado Huiré

Sin título, para no condernarme más.

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Te miro de lejos y pienso ¿Vale la pena soñar? Sentir que puede ser perfecto y ver como termina mal. No dejo de sentir el deseo, de amanecer junto a ti y junto al mar Y de sentir tus manos en mi cuerpo, que me hacen vibrar, que me hacen feliz. Arde en mí fuego eterno, quema mi ser, alimenta mi alma en el sueño, hazme fuerte a su poder. Odiarte sería perfecto, pero no caigo en el juego, no sé hacerlo, no me atrevo. No quiero, no lo deseo, ni lo pienso. Sólo en tus brazos quiero estar, y darte mi libertad, ser para siempre tu compañía, morir por ti, vivir por ti.

Liebre

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Un típico recorrido en micro, donde las casas se disuelven por la ventana, y reaparecen por el espejo retrovisor. Saltos y vaivenes que revuelven las entrañas de los pasajeros aun con vida, que se sientan inseguros del chofer. Miradas vacías, individualistas, van por lo suyo,tan simple, deshumanizados por el sistema, solo les interesa ganar y robar. ¡Ceda el paso señor conductor! No querrá cargar con la muerte de todos. ¡Qué se entromete señora!, sus ojos gritaban con ira. Un accidente más, un accidente menos, en esta ciudad era de minima importancia para la línea 29, para la 21, la 9, la 4, la 3 y la 2. Cargada de bolsas, la señora de chaleco rojo y moño desarmado, observa a los que viajan al final, viajeros desalmados y sumergidos en un par de audífonos y letras en inglés tosco.

Lo es y no debió ser.

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Y tembló la tierra, y estalla el mar, el cielo negro y el viento sopla en dirección norte sur. Pienso y miro a lo lejos, y tu silueta no desaparece de mi mente. Trato de sonreir, pero temo. No puedo tocarte, no me atrevo, no debo. Y si lo hiciera, me avergonzaría, pues esto no es más que un simple sentimiento. Algo vomitivo, pero pasional, algo repugnante, pero pasional. Y lo digo dos veces, pues así lo siento. Dos locos frente a frente, se sonrien y ocultan el frenesí que trae el caos. Y si me equivoco, es sólo desde aquí, en donde la monotonía desaparece, y la locura enfermiza aparece, y me frustra, me mata. No puedo hacer nada, soy cobarde, y es mejor así. No le causo daño a nadie, ni preocupaciones de más. Pero si de mi dependiera, sería perfecto, demasiada utopía, es lo que creo. Ni proyecciones, ni nada futuro. No puedo pensar en ello, porque ni tu ni nadie, me lo permite. Huyó, corró y me oculto para siempre. Cobarde, nada más.

Y he aquí de nuevo

Y he aquí de nuevo, vagando en el hielo, dando golpes al unísono palpitar muerto. Y he aquí de nuevo, Gritando en silencio, guardando en la grieta dolor siniestro. Y he aquí de nuevo, tendida en el suelo, perdiendo la vida Llorando de miedo. Y he aquí de nuevo, tragando mierda, Olfateando muertos, Y bebiendo lento. Y he aquí de nuevo, cabando profundo ocultando mi cuerpo pudriendome en lamentos.

_Y que es lo que enciende mi alma_

Y siento un nudo en mi pecho Arde lento y aniquilante. Duele oscilante, clava siniestro, y no encuentro razón a ello. ¿Será que te tengo, y no me perteneces? ¿Será que existes tal vez en mi mente, o en mis anhelos? Baja despacio, Rasga mis sentidos, acelera mis latidos, para luego morir, bajo este sentimiento ruin. Rompe el silencio, pero no estas para escucharlo. Roba desquiciante el alma que pende en un hilo de agonía. Y con temor miro fijo aquel ser omnipotente que se niega a observar a tal infima creatura, que vive timida en la oscuridad. Y el miedo se apodera de las sensaciones de las ideas de las motivaciones, musa ¿dónde estás? Y quien diría que un día moriría por ocultar tal emoción, tan vomitiva, tan inteligible. " Cuando el alma pende en un hilo de agonía, se traduce a esto..."