Me tomas, me abrazas, me besas, te tomo, te abrazo, te beso.
Te toco, me tocas, te acaricio, me acaricias, te muerdo, sollozas, te quiero.
Me protegen tus brazos, me siento feliz, pero no puedo darlo todo, algo me sucede.
Algo me asusta, no es complejo, tengo miedo.
Tu cuerpo me es ajeno, pero me enloquece.
Su color, su aroma, su textura, su sinuosidad,
Te quiero, lo acepto, nunca te he dejado de querer y no creo que pueda dejar de hacerlo.
Te deseo, te extraño, te espero, te priorizo, me desvivo, hago mi esfuerzo porque lo veas.
Si dijera Te Amo, quizás no mienta, es fuerte, enfermizo, extremo.
Si dijera Te odio, mentiría sin piedad, no lo imagino.
Si me quedo callada, es porque me siento culpable, de humillar mis sentimientos
Y suplantarlos por placer, si me quedo callada, no es porque no te quiera hablar, es que tengo miedo de que te vayas, que desaparezcas, que dejes de existir. Si me quedo callada, es porque estoy buscando las palabras precisas para poder decir todo lo que me importas. Si me quedo callada y te observo, es porque disfruto cada segundo que tengo tu imagen frente a mí, si me quedo callada, es porque quiero escuchar tu respirar, si me quedo callada, no es para que me preguntes que me sucede, es para que te acerques en silencio, me abraces y me contengas, si me quedo callada, no quiero que pienses que es tu culpa, es la mía, mi cobardía, mi falta de tino.
Si me preguntaras que siento, te diría sin más que te Amo, que te sueño, que te quiero, que te adoro.
atte: Pata
Llueve
Y la lluvia cae sobre mi pelo desteñido por el tiempo, veo mi cuerpo, un vestido rojo lo viste y acentúa mis clavículas muy finas bajo mi cuello. Llevo tacones, y una cartera de cuero cuelga de mi muñeca izquierda. El reloj marca las 12 en punto. Comienzo a caminar, disfrutando cada gota que se desliza por mi piel, recorre mis labios delineándolos con delicadeza, siento un leve cosquilleo sobre ellos, deslizo mi lengua y saboreo la lluvia. Todo parecía normal, caminé con elegancia taconeando uno delante de otro a medida que avanzaba por las húmedas calles de Valparaíso, evitando pisar los charcos y tratando de no resbalarme, si me caía de bruces sería catastrófico. Me detuve a observar mi entorno, la gente con sus paraguas de colores caminaban a prisa tratando de tomar algún autobús o taxi que los llevara a casa. Seguí caminando, y me topé con unos ojos conocidos, un tanto claros, los recuerdo como si los hubiese visto de verdad. Me acerqué, y pude notar cómo se arqueaban esos lab...

Comentarios
Publicar un comentario