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Desaparecer

Me hundo en un dolor profundo, asfixiante, aniquilante. Intento respirar lento, pero siento como si miles de alfileres desgarran mi garganta. Lágrimas. Lloro con justa razón, pues me siento devastada, destruída. Siento que no puedo seguir, todo me pesa, estoy en un campo de batalla sin armas, sin letras, sin palabras, sin ganas. Estiro mis brazos y nadie los recibe, busco un hombro y sólo encuentro los míos, busco sujetarme y no hay un apoyo. Mis piernas se tambalean, me siento débil, me siento incapaz, me siento impotente, molesta, pero triste, triste cómo hace mucho no me sentía. Cómo desearía despertar y que esta agonía acabara, o desaparecer y que todo terminara. Es agobiante la mala racha, el infortunio me acecha con sus garras afiladas. No me deja, no me suelta, aunque lo intento, no se aleja, no se va. Quisiera por un momento olvidarme de esta desdicha, de ustedes, de quién soy, de por qué existo. Fui fuego y me extinguí. Fui huracán y hoy sólo un suave viento. Fui soñadora...

Miedo

Tuve miedo de perderte sin siquiera haberte poseído. Tuve miedo de que te fueras, mucho antes de que llegaras. Tuve miedo de herirte aunque nunca te he hecho daño. Tuve miedo de seguir, a pesar de que nunca he parado. Pienso, pienso, desgasto mi cabeza, me nublo, mi pulso se agita, es la soledad mi compañía y mi calma. No quiero confusiones, no quiero incertidumbres, no quiero depender de alguien, no quiero tu limosna afectiva. No amo, ni siento, vivo en una fortaleza siniestra, recelo, resguardo. Y no porque no sea suficiente, sólo no sé si alguien lo sea, lo comparta, lo sienta. No es la falta de deseo, es el miedo al desenfreno que culmina en rechazo, es el miedo incesante de ser auténtica, impulsiva, anormal. No sé amar de otro modo, no tengo cabida en este mundo, simplemente no lo tengo.

This is Halloween

Descorché la segunda botella, con suerte esta vez no le daría un golpe duro en el ojo a la anfitriona. Las burbujas acariciaban mi garganta, y hacían cosquillas en mi nariz, el calor subía por mis mejillas, estaba borracha. Dieron las dos, luego las tres, a las cuatro los dueños de casa nos dejaron, era hora de dormir. En el salón una cama y dos extraños, dispuestos a compartir aquel lecho, tal y cómo no esperaba. Una caricia torpe entre narices dio el inicio al desenfreno, a la lujuria, al deseo, fuego. Sentí sus manos suaves en mi piel, sus besos al compás de los míos me tenían al borde del orgasmo. Recuerdos, trato de olvidar por un segundo la decencia y doy paso a la imaginación. Caricias tiernas y apretones violentos, dejaba entre ver un alma cálida, fuerte y sensual. El subidón de adrenalina mientras la cama se retorcía dejándonos al descubierto nos sacaba carcajadas, diálogos curiosos y besos. Pude sentirle dentro, profundo, placer. Mientras hundía en mí su miembro intentaba ta...

Desesperación

Alguna vez te has cuestionado porqué de noche aparecen las angustias. Esas palpitaciones que ponen en riesgo tu corazón, esa maratón rítmica que casi colapsa tu aorta. Es así cómo de pronto me cuesta respirar, me cuesta concentrarme, me cuesta abrir los ojos, me pesan los hombros, siento inapetencia, náuseas, me desespera. Me desespera esta sensación de mierda que me carcome por dentro, esa letanía que me debilita cada vez un poco más, tu puedes, eres fuerte, eres poderosa, has logrado todo en poco tiempo. No te imaginas cómo deseo gritar, correr, lanzarme cerro abajo rodando, me siento prisionera de algo que no esperaba. Lloro, porque quisiera por un segundo desconectar la mente de mi cuerpo, sentir que descanso por un par de minutos, reír, soñar, creer, emocionarme, pero me siento muerta. Siento que mi alma está vacía y no vuelve. He perdido todo, aunque me queda cordura, pero el tiempo me juega en contra, me siento un explosivo a punto de estallar. Rompo en llanto y no encuentro con...

Delirios de cantina

Prendo la radio, miento, el spotify del móvil. Busco alguna canción que me haga añicos. Curiosamente, Los Bunkers me otorgan esas lágrimas que deseaba soltar. Siento mi pecho apretado, estás tan lejos que casi no recuerdo tu rostro. Estás tan lejos que te puedo tocar, no puedo sentir tu respiración, tu calor, tu cuerpo entero. Me siento bailando sola, flotando en el cielo obscuro descalza. No hay quién ataje mi caída, no estás escondido en las tinieblas para tenderme una mano, una esperanza, ilusión marchita, conversaciones de media noche que me generaban una euforia tipo eme sin saber que es. Cala hondo el dolor, y a pesar de que embriago mis noches con licor, tengo tu aroma clavado en mis fosas nasales. Fumo lento, profundo, tratando de inhundar mis emociones de humo, de nicotina, de dulce nicotina. Y no cesa, no para, no se va. Quisiera saber cómo dejarlo ir, cómo alejarlo de mi cabeza, cómo perder la conciencia de que existes y me eres ajeno. Error tras error carcomen mi alma, mis ...
Camino por un pasillo obscuro, rechinan las tablas bajo mis pies, bajo mis tacones más bien. Enderezo mis hombros, sigo caminando con la seguridad en mi pecho, no temo, no miento. Silencio ensordecedor. Cierro los ojos, respiro, los vuelvo a abrir y me encuentro en la habitación de huéspedes, desnuda. Un hombro violáceo y sangre en mis rodillas, duele! Mi corazón palpita estrepitoso, lloro. Qué sucede? Destellos de imágenes invaden mi cabeza, una voz varonil gritándome ZORRA! Dos golpes y un puntapié, caí de bruces sobre el espejo. Miro mis pechos y es verdad, múltiples cortes sobre ellos. Ahora entiendo, lo veo, lo siento. Miradas inquietas me observan desde lo alto, algunas conocidas. Tus ojos inconfundibles, oscuros, siniestros. Flores a mi alrededor, un cristal que me separa de ellas, de sus aromas, de sus colores. Aplausos y llantos al unísono, una mano que cierra la tapa, congelandome en la oscuridad y paz del descanso eterno.

No puedo seguir

Estoy estancada en el vacío, me siento sola, caminando lento por un pasillo obscuro. Esta pena me nubla la razón, esta muerte me destroza, esta distancia repentina y voraz me tortura, tu silencio. Tu silencio me daña más que una falsa esperanza, fuiste mi escape, mi droga, besé a Lucifer y fornicamos. Mi alma se evaporó al fuego de tus caricias, soy nada, sólo existo. Y no puedo seguir. Simplemente no puedo. Me pesa el mundo, me pesa el universo. No estoy lista, no lo estoy.